la banca en acelerado

Autoridad Bancaria Europea (EBA)

Noticia de Capital Madrid

La dura política regulatoria castiga a un sector que se superó en errores

Carlos Díaz-Güell

Desde que en 2008 se desatara la mayor crisis económica conocida en el mundo, como consecuencia de la burbuja inmobiliaria nacida en Estados Unidos en el año 2006, provocada por las hipotecas subprime lo que devino en una crisis bursátil mundial y en una crisis económica a escala internacional con el trauma añadido de la quiebra de un banco emblemático como Leman Brothers, “las autoridades” financieras del mundo solo tienen un único objetivo...

Se trata de que no se re­pita una si­tua­ción si­milar que tuvo como único cul­pable el com­por­ta­miento de­lez­nable de un in­de­ter­mi­nado nú­mero de en­ti­dades fi­nan­cie­ras.

Desde ese tre­mendo mo­mento para la eco­nomía mun­dial, tanto EEUU como Europa au­men­taron su celo tra­tando de in­cre­mentar y per­fec­cionar el con­trol del sis­tema fi­nan­ciero mun­dial des­ple­gando, en forma de normas y or­ga­nis­mos, me­ca­nismos de re­gu­la­ción –para mu­chos ex­ce­siva- que hoy ame­naza con la as­fixia de la banca de medio mundo, ya que a más exi­gen­cias, menos ren­ta­bi­lidad que obliga a que los bancos bus­quen su ésta me­diante una cons­tante re­duc­ción de cos­tes, lo que se ha tra­du­cido en des­pi­dos, cierre de ofi­cinas y en fu­siones e in­te­gra­ciones cor­po­ra­ti­vas.

De entre todos los or­ga­nismos y nor­ma­tivas creadas y desa­rro­lladas para au­mentar el con­trol re­gu­la­torio del sis­tema fi­nan­ciero, so­bre­sale Basilea IV que, hoy por hoy, preo­cupa muy mucho al sector ya que viene a sus­ti­tuir a Basilea III, cuyas exi­gen­cias ha de­jado casi ex­haustos a los bancos de medio mundo.

Hasta el BCE ha mos­trado su preo­cu­pa­ción por el col­chón an­ti­cri­sis, co­no­cido como MREL, que se ocupa del acopio de deuda con ca­pa­cidad para ab­sorber pér­didas que deben hacer los bancos eu­ro­peos para cum­plir la nor­ma­tiva, ase­gu­rán­dose las au­to­ri­dades eu­ro­peas que los bancos cuenten con su­fi­cientes pa­sivos como para ab­sorber pér­didas en caso de quiebra y, así mismo, los ac­cio­nistas y acree­dores so­porten la mayor parte de la re­ca­pi­ta­li­za­ción, en vez de los con­tri­bu­yentes como ocu­rrió en la pa­sada cri­sis.

Los ana­listas es­timan que se­rían ne­ce­sa­rios unos pa­sivos ele­gi­bles para el MREL que im­pli­ca­rían la ne­ce­sidad de emi­sión de nueva deuda su­bor­di­nada por valor de medio bi­llón de eu­ros, lo que sin duda pon­dría en se­rios aprietos a la es­ta­bi­lidad fi­nan­ciera de la banca eu­ro­pea.

Y como no podía ser me­nos, la dura po­lí­tica re­gu­la­toria em­pieza a tener sus con­se­cuen­cias más allá de las cuentas de re­sul­tados de los bancos y ahí están como prueba feha­ciente los vo­lú­menes ne­go­ciados en la bolsa es­pañola du­rante los nueve pri­meros meses del año con un des­censo del 31,0% con res­pecto a los vo­lú­menes ne­go­ciados en el mismo pe­riodo del año 2015. Concretamente, en el tercer tri­mes­tre, el vo­lumen ne­go­ciado en la bolsa re­gistra un des­censo del 44,3% frente al mismo pe­riodo del año an­te­rior. Por su parte, el des­censo del nú­mero de ne­go­cia­ciones en este úl­timo tri­mestre fue un 33,3% in­fe­rior al del mismo tri­mestre del pa­sado ejer­ci­cio.

El ban­cario es el sector que más ha cam­biado como con­se­cuencia de la gran crisis desatada en 2008 y buena prueba de ello ha sido la oleada de fu­siones para evitar la quiebra y el es­ta­ble­ci­miento de re­gu­la­ciones más es­tric­tas, para ga­ran­tizar que nunca más vuelva a pro­du­cirse una si­tua­ción de pro­li­fe­ra­ción de ac­tivos tó­xicos como la que llevó a la eco­nomía mun­dial a un des­plome sin pre­ce­den­tes.

En eso y en la ne­ce­sidad de que había que au­mentar el marco re­gu­la­torio es­taban y están todos de acuerdo, em­pe­zando por los pro­pios ban­que­ros, aunque la apa­ri­ción en el ho­ri­zonte de un nuevo giro de tuerca como el que re­pre­senta Basilea IV tiene al sector ban­cario de España y de Europa su­mido en un pro­ceso de pá­nico, ya que un in­cre­mento de la pre­sión puede poner al sector en una si­tua­ción más que di­fí­cil.

El asunto no es me­nor, ya que al des­fa­vo­rable en­torno de tipos y a la ele­vada com­pe­tencia en el sec­tor, se une el au­mento, po­si­ble­mente des­pro­por­cio­nado, de los re­qui­sitos re­gu­la­to­rios, por mucho que éstos bus­quen que las en­ti­dades midan sus ries­gos, de ma­nera que todos los com­pe­ti­dores cuenten con los mismos ba­remos y no ma­qui­llen sus de­bi­li­da­des.

Aunque re­sulte del todo punto sa­lu­dable que el BCE y otros or­ga­nismos alerten de los riesgos de una re­gu­la­ción ex­ce­si­va­mente exi­gente, lo que hoy está en juego es la exis­tencia de una banca ren­ta­ble, ya que in­cluso el FMI, en lo que se re­fiere a la es­ta­bi­lidad fi­nan­ciera, ha mos­trado su preo­cu­pa­ción por el riesgo a medio plazo que re­pre­senta la falta de ren­ta­bi­lidad ban­ca­ria, es­pe­cial­mente en Europa y Japón, en un en­torno en el que cada vez es más ur­gente la ne­ce­sidad de apoyar la casi ex­hausta po­lí­tica mo­ne­taria con me­didas de po­lí­tica fiscal y re­formas es­truc­tu­ra­les.

No se des­cubre nada. El propio Fondo se muestra reite­ra­tivo en que aun­que, en agre­gado, los ba­lances de los bancos se han for­ta­le­cido sus­tan­cial­mente, la baja ren­ta­bi­lidad de éstos en las eco­no­mías desa­rro­lladas su­ponen un riesgo para la es­ta­bi­lidad fi­nan­ciera y puede re­sultar pe­li­groso, si se ig­nora que los bancos tienen que ge­nerar be­ne­fi­cios para man­tener sus ni­veles de ca­pital en los mo­mentos ad­versos del ci­clo, para apoyar la ex­pan­sión de su ba­lance, res­ponder a los cre­cientes re­qui­sitos re­gu­la­to­rios y pagar di­vi­dendos a sus ac­cio­nis­tas.

Los mer­ca­dos, en la ac­tua­li­dad, no se mues­tran op­ti­mistas en que los bancos puedan hacer frente a estos re­tos. La ren­ta­bi­lidad de mu­chos bancos está por de­bajo de su coste de ca­pital algo que, de per­sis­tir, di­fi­cul­taría con­si­de­ra­ble­mente el ac­ceso a nuevo ca­pital por parte de las en­ti­da­des. No se puede ol­vidar que re­forzar los ba­lances y au­mentar el ca­pital re­ser­vado como col­chón an­ti­cí­clico es lo mismo que tener menos di­nero dis­po­nible para hacer ne­gocio y esa es una má­xima em­pre­sa­rial in­dis­cu­ti­ble.

Los ni­veles de ren­ta­bi­lidad se en­cuen­tran por de­bajo del coste de ca­pi­tal

Hoy en día, tras la crisis del 2008 y con un au­mento de la pre­sión re­gu­la­to­ria, los bancos se en­frentan a di­fe­rentes retos cí­cli­cos, es­truc­tu­rales y re­gu­la­to­rios, entre los que re­saltan los bajos tipos de in­terés que re­ducen la ca­pa­cidad de ge­nerar in­gre­sos, por la trans­for­ma­ción de plazo en un en­torno de bajo vo­lumen de ne­go­cio; la li­mi­ta­ción de ge­nerar ciertos in­gre­sos, es­pe­cial­mente los re­la­cio­nados con mer­cados de ca­pi­ta­les, que tanto en Europa como en EE.UU. se han re­du­cido a un tercio de los ge­ne­rados en la pre-­cri­sis; la ele­vada te­nencia de ac­tivos pro­ble­má­ticos en ba­lance, que se con­vierte en un li­mi­tador im­por­tante de ren­ta­bi­li­dad, y en la pre­sión com­pe­ti­tiva de las en­ti­dades no ban­ca­rias y la re­vo­lu­ción tec­no­ló­gica en en­ti­dades con grandes costes fi­jos.

El FMI señala que en un es­ce­nario de nor­ma­li­za­ción de la po­lí­tica mo­ne­taria que su­pon­dría una subida de 50 pb del tipo ofi­cial; de me­jora en la ca­lidad del cré­dito y en la ca­pa­cidad de ge­nerar in­gresos por co­mi­sio­nes, los bancos eu­ro­peos au­men­ta­rían su ren­ta­bi­lidad en un 40%, en re­la­ción con sus ac­ti­vos. Aun así, un 30% de las en­ti­dades no sería capaz de al­canzar una ren­ta­bi­lidad que su­pe­rase un coste de ca­pital equi­va­lente al 8% (inferior al ac­tual).

El sis­tema ban­cario es­pañol re­gistró en 2015 una ren­ta­bi­lidad sobre re­cursos pro­pios (ROE) del 5,6% en tér­minos con­so­li­da­dos, que se re­duce al 4,4% para el ne­gocio ban­cario pu­ra­mente es­pañol, ni­veles de ren­ta­bi­lidad que se en­cuen­tran por de­bajo del coste de ca­pi­tal, lo que re­duce drás­ti­ca­mente el atrac­tivo de in­vertir en el sector ban­cario y ahí están las co­ti­za­ciones bur­sá­tiles para le­vantar acta.

No se para ahí el Fondo y pre­senta una serie de con­se­jos, en forma de so­lu­cio­nes, para aban­donar las arenas mo­ve­dizas en las que se mueve el sec­tor, como la re­duc­ción de los ac­tivos pro­ble­má­ticos re­cu­pe­rando los ac­tivos im­pa­gados e im­pul­sando las ventas de car­tera mo­rosa; la me­jora de la efi­ciencia ope­ra­tiva me­diante el cierre de un tercio de las su­cur­sales o lle­gando a la efi­ciencia de las su­cur­sales nór­di­cas; la me­jora de los mo­delos de fi­nan­cia­ción ban­caria y la ra­cio­na­li­za­ción de los ba­lances y de las es­truc­turas de la in­dus­tria, a través de la con­so­li­da­ción y el cierre de ne­go­cios no bá­sicos y no nu­clea­res.

La com­bi­na­ción de una re­cu­pe­ra­ción cí­clica y de re­formas es­truc­tu­rales per­mi­tiría que un 82% de las en­ti­dades eu­ro­peas cum­plieran con los um­brales de ren­ta­bi­lidad exi­gida.

Un ban­quero en­to­naba, re­cien­te­mente, el mea culpa al re­co­nocer que el cambio re­gu­la­torio im­puesto hasta ahora, como con­se­cuencia de haber sido chicos ma­los, “era muy ne­ce­sa­rio, dada la gra­vedad de la cri­sis. No po­demos volver a pasar como ciu­da­danos por una si­tua­ción en la que el sector fi­nan­ciero lleve a la eco­nomía global a una si­tua­ción de re­ce­sión pro­funda. Los bancos no pueden volver a arruinar la eco­nomía glo­bal” y que tras el “esfuerzo im­por­tan­tí­simo” con Basilea III el sector ne­ce­sita una tre­gua.

Y el im­por­tan­tí­simo es­fuerzo rea­li­zado por la banca eu­ropea no es un brindis al sol y ello lo de­muestra un es­tudio ela­bo­rado por la Autoridad Bancaria Europea (EBA) que con­cluye que antes de im­plantar la re­gu­la­ción de Basilea III, a fi­nales del año 2011, el dé­ficit que te­nían los bancos en la Unión Europea era de 544.000 mi­llones de eu­ros, can­tidad que se ha re­du­cido hasta los 18.000 mi­llones de euros ac­tua­les.

Los re­gu­la­dores a uno y otro lado del Atlántico buscan im­pe­ni­ten­te­mente mé­todos de evitar la so­bre­es­pe­cu­la­ción, sin des­truir los mer­cados que los go­biernos ne­ce­si­tan, evi­tando y con­tro­lando a las en­ti­dades sis­té­micas exi­gién­doles ma­yores ra­tios de ca­pital o mayor sol­ven­cia; con­tro­lando los pro­ductos en los mer­ca­dos; con­tro­lando la so­bre­es­pe­cu­la­ción; pro­pi­ciando la se­pa­ra­ción de fun­ciones dentro de las en­ti­da­des; obli­gando a las en­ti­dades a eva­luar a la clien­tela en fun­ción de sus co­no­ci­mientos fi­nan­cie­ros, para evitar la venta de pro­ductos com­plejos a per­sonas con es­casos co­no­ci­mientos en ma­teria fi­nan­ciera. En de­fi­ni­tiva, como seña­laba un ana­lista, hacer una tor­tilla sin romper el huevo.

Es el precio a pagar por el in­menso coste que ha su­puesto a los go­biernos la crisis ban­caria que surge a raíz de la crisis fi­nan­ciera de 2008 y por ello, Basilea IV sus­ti­tuye a Basilea III o el MiFID I es am­pliado por el MiFID II. Y mien­tras tanto unos y otros es­pe­rando a la Unión Bancaria.

Desde el seno de la UE las pré­dicas van di­ri­gidas a la ne­ce­sidad de que la banca en­cuentre otro mo­delo de fun­cio­na­miento, aunque nadie se atreve a señalar el ca­mino y solo en oca­siones se ponen al frente de la ten­dencia na­tural de ir en contra de los grandes ban­cos, de en­ti­dades que pueden llegar a tener unas di­men­siones su­pe­riores a las del PIB de un país, ya que en en­ti­dades más pe­queñas un fallo no se con­ver­tiría en algo sis­té­mico.

La Ley del Péndulo se im­pone una vez más y desde la quiebra de Lehman Brothers, se han ele­vado los ra­tios de ca­pital y la li­quidez exi­gidos a los bancos para que sean más re­sis­tentes ante fu­turas crisis fi­nan­cieras y si antes las ra­tios pe­caban de ser de­ma­siado per­mi­si­vos, los nuevos tienen el pro­blema con­tra­rio, son de­ma­siado es­tric­tos.

La apli­ca­ción de la ley fí­sica al mundo de la po­lí­tica no ofrece con­ce­sio­nes, má­xime cuando en el te­rreno de juego se en­cuen­tran ac­tores de di­versa na­tu­ra­leza y que, en opi­nión de algún ana­lista, se di­viden entre ga­na­dores y per­de­dores de esta du­rí­sima re­gu­la­ción. Entre los pri­meros es­ta­rían los con­tri­bu­yen­tes, los di­rec­tivos de los bancos y los re­gu­la­do­res, mien­tras que entre los per­ju­di­cados es­ta­rían los ac­cio­nis­tas, los acree­dores ma­yo­ristas y los usua­rios de banca, lo que lleva a la con­clu­sión de que la mayor pro­tec­ción de los ciu­da­danos (contribuyentes) la pagan tam­bién los ciu­da­danos (usuarios de ban­ca).

Post-it "Basilea " es un con­junto in­te­gral de re­formas ela­bo­rado por el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea para for­ta­lecer la re­gu­la­ción, su­per­vi­sión y ges­tión de riesgos del sector ban­ca­rio. Basilea IV como Basilea III es parte de una serie de ini­cia­ti­vas, pro­mo­vidas por el Foro de Estabilidad Financiera (FSB, Financial Stability Board) y el G-20, para for­ta­lecer el sis­tema fi­nan­ciero tras la crisis de las hi­po­tecas sub­prime.

Arquitectura su­per­vi­sora de la UE está in­te­grada por el Sistema Europeo de Supervisión Financiera o European System of Financial Supervision (ESFS) del que forman parte la propia Autoridad Europea de Valores y Mercados o European Securities and Markets Authority (ESMA) y, ade­mas, la Junta Europea de Riesgo Sistémico o European Systemic Risk Board (ESRB), la Autoridad Bancaria Europea o European Banking Authority (EBA), la Autoridad Europea de Seguros y Pensiones o European Insurance and Occupational Pensions Authority (EIOPA) y las Autoridades Competentes de su­per­vi­sión de los Estados Miembros.

MiFID (Markets in Financial Instruments Directive) tiene su razón de ser la in­tro­duc­ción de un mer­cado único y de un ré­gimen re­gu­la­torio común para los ser­vi­cios fi­nan­cieros en los 28 es­tados miem­bros de la Unión Europea, y en otros 3 es­tados del Área Económica Europea (Islandia, Noruega, y Liechtenstein) en la que se con­temple la pro­tec­ción de los in­ver­so­res, el fo­mento de la equi­dad, la trans­pa­ren­cia, la efi­cacia y la in­te­gra­ción de los mer­cados fi­nan­cieros ESMA (Autoridad Europea de Valores y Mercados) es una ins­ti­tu­ción in­de­pen­diente de la UE que con­tri­buye a man­tener la es­ta­bi­lidad del sis­tema fi­nan­ciero de la Unión me­diante la me­jora de la pro­tec­ción de los in­ver­sores y la pro­mo­ción de los mer­cados fi­nan­cieros es­ta­bles y or­de­na­dos.